miércoles, 3 de junio de 2020
La Catarata
Entre Shayapes, retamas, eucaliptos y alcanfores, algunas cortaderas, en roca azul azoma un peñazco que en invierno se carga la quebrada formando una pequeña chorrera, agua que es una delicia ver como discurre su torrentera, y debería ser espectacular cuando de niños haciamos las pozas con champas y piedras por el Pajero Viejo.
ATARDECER EN TARNIHUAL
Como cada día de invierno entre diciembre y marzo, con nuestro poncho rojo, tejido a la cintura por mamá Rosita, soliamos desde la parva de la lomita, asomarnos con nuestro puñado de cancha o pelona bien tostada a contemplar cuando el sol ya se ha ido deslizarse como copos de nieve una neblina que asentaba sobre las faldas del cerrito de Tarnihual, tiritando de frio, la garúa mojaba suavemente la tierra hecha fango por todos los lados donde se mire.
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