Desde hace un buen tiempo de distintas maneras constatamos como muchos padres de nuestros alumnos y alumnas vienen exigiendo dos cosas a que mi modo de ver son incidentes en el diario conversar y petición ante dirección. La primera, a veces oculta, a partir de la evaluación de los maestros propuesta y realizada por el gobierno de turno cuestionando la calidad de nuestra formación profesional y la segunda puesto que abanderamos una educación en valores achacan a los maestros como los únicos responsables de muchas conductas anticuadas o mejor dicho no acorde con los sentimientos y pensamientos de los padres de estos.
Con relación al segundo aspecto considero que ha originado un mal que se esta convirtiendo en endémico en nuestro colegio y acudir todopoderosamente a nuestros psicólogos, tutores, al equipo directivo para corregir, superar o modificar la conducta de muchos de nuestros alumnos y alumnas; todos los días enfrentando problemas que no corresponden directamente a la labor de los orientadores, los padres se convierten en muchos casos de acusetes de sus propios hijos, no me hace caso, se ha puesto rebelde, desobediente, etc, etc. Sin hacer mea culpa de su responsabilidad; aquí se demuestra que hay una deliberada irresponsabilidad primero personal de cada padre de familia, segundo que no encuentran un respaldo, apoyo, asesoría adecuada desde la asociación de padres de familia APAFA.
En tantas ocasiones se ha manifestado que la formación de las actitudes, parte desde el seno del hogar, es allí donde se sienta las bases de la personalidad y del carácter de un niño o niña y la escuela es el espacio donde en base a una visión del mundo se traza un conjunto de acciones que contribuyan a delinear al futuro ciudadano.
Entonces no se trata de descargar un cúmulo de responsabilidades en los maestros sino en asumir la de ser verdadero tutor (padre) de nuestros propios hijos.
Antonio Cerna
Con relación al segundo aspecto considero que ha originado un mal que se esta convirtiendo en endémico en nuestro colegio y acudir todopoderosamente a nuestros psicólogos, tutores, al equipo directivo para corregir, superar o modificar la conducta de muchos de nuestros alumnos y alumnas; todos los días enfrentando problemas que no corresponden directamente a la labor de los orientadores, los padres se convierten en muchos casos de acusetes de sus propios hijos, no me hace caso, se ha puesto rebelde, desobediente, etc, etc. Sin hacer mea culpa de su responsabilidad; aquí se demuestra que hay una deliberada irresponsabilidad primero personal de cada padre de familia, segundo que no encuentran un respaldo, apoyo, asesoría adecuada desde la asociación de padres de familia APAFA.
En tantas ocasiones se ha manifestado que la formación de las actitudes, parte desde el seno del hogar, es allí donde se sienta las bases de la personalidad y del carácter de un niño o niña y la escuela es el espacio donde en base a una visión del mundo se traza un conjunto de acciones que contribuyan a delinear al futuro ciudadano.
Entonces no se trata de descargar un cúmulo de responsabilidades en los maestros sino en asumir la de ser verdadero tutor (padre) de nuestros propios hijos.
Antonio Cerna
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