Buenas tardes vecina, me he demorado un poquito, que felicidad que la encuentro ojalá que lleguemos temprano con tantos problemas en las pistas… ¡ya viene la combi …Alipio, Alipio, Alipio, una y otra vez se repetían los mismos gritos de los mugrosos cobradores; los vecinos que entraban poco a poco en desesperación miraban a los choferes y estos cada vez mas impávidos con su mirada al frente, al estacionarse con sus cuatro ruedas, ¿al cerro? no respondían a la pregunta de las mujeres y hombres que pronto querían retornar a su Villa El Salvador; desde un paradero informal en Habich una y otra vez corremos presurosos por encontrar en la combi que viene y sea viaje directo…ha pasado 38 minutos y no hay alternativas ¡vámonos hasta Alipio! Allí tomamos otro carro que vaya por la central, vamos Vicenta! Como si fuéramos atraídos por un imán llenamos pronto la ‘cachanga’ dijo el vecino del 18 que se sentó en él último asiento a la izquierda. Volteamos a la derecha en el puente leímos un cartel…alma mater de la ciencia y la tecnología del país” todas las luces del alumbrado público estaban encendidas.
Agotados por la jornada diaria, o sabe Dios por el stress de una ciudad cuya virtud es vivir la vida con toda plenitud sin que nada le falte mas aun le sobra en angustia y desesperación; al instante pronto casi todos estaban con la cabeza a un lado, el cuello doblado, parecía un dormitorio de cuadra de cuartel rodante en miniatura.
De pronto una voz chillante nos despertó pasajes en al mano con sencillo, a dos soles…queeeé?. Yo pago un sol cincuenta, no! el pasaje cuesta ahora dos soles… estas loco yo viajo todos los días dijo Vicentino, de inmediato sin ninguna consideración respondió el cobra-dor no seas conchudo sabes que ha subido el pasaje y no quieres pagar, le enrostró este muchachito que sabe Dios de que pandilla habrá salido.
Empezaban a despertarse uno a uno los pasajeros, tal vez estuvieron soñando que era bus cama y ha quemarse el hígado, sin darnos cuenta real el chofer vocingleró Alipio!... paradero final.
Baja, baja Vicenta, luego corrieron muchos vecinos y por el lado derecho avanzaron presurosos por el puente en tanto… después de un silencio… ¡oye! Vicentino así estamos en Villa! Quien controla para que las COMBIS tengan una ruta segura y directa que nos haga llegar a Villa?, por qué estos desgraciados nos dejan en donde se les viene en gana?, de seguro que de aquí sólo llevan hasta la cuaves…cierto un minuto mas y … cuaves, cuaves, cuaves! … habla! A donde vas al cerro… no, no, no, cuaves!, cuaves!… se quedaron un ratito más, ¿Qué hacen los policías que no controlan que lo choferes cumplan su ruta a la que se comprometieron y le asignaron… pero quien le dijo o quien les consciente toda ésta barbaridad… mira Vicentino con tres cincuenta voy a llegar a mi casa… ¡esto es el colmo!... dime Vicentino que cosa hacen nuestras autoridades de Villa para defendernos de tanto abuso de estos ignorantes choferes que parece que no tuvieran sangre en la cara? ¿Creo qué no tenemos alcalde, no dice nada, ni hace nada, me han dicho que se la pasa viajando… oye! Vicentino contigo estoy hablando y parece que no me escuchas… ¡claro que te estoy oyendo, pero Vicentina eso es lo que tenemos en Villa Un alcalde que no se que diablos hace…y… cerro! Cerro! Oye que suerte ahora llegamos rápido, ¿Qué rápido, rápido! Ya son las ocho de a noche… subimos… y otra vez la voz…gritonezca, la voz clásica… un sol veinte al cerro por si acaso! Sube! Sube! Avanzó la combi, por el costado del hospital de la Solidaridad, sorteando el óvalo de la primero de mayo hasta la paradita, que bonito…ya estamos en Villa, Baja av. El sol, por si acaso doblo a la derecha, y otra vez el samaqueo el tránsito esta interrumpido por las calles de arena hasta la chanchería, ¡esto es una barrada! Pues estaba lloviendo finamente… pero Vicentino se sintió adolorido y comenzó a quejarse de su columna… oye! Loco maneja despacio… ¿qué quieres que haga? Si así tiene las pistas tú alcalde…¡yo no voté por un incapaz!.. en esa pequeña discusión… de pronto entre y uno y mil otros samacones Vicenta!, Vicenta! Estamos llegando al cerro, baja!
Hasta mañana.
Antonio Cerna Reyes.
Agotados por la jornada diaria, o sabe Dios por el stress de una ciudad cuya virtud es vivir la vida con toda plenitud sin que nada le falte mas aun le sobra en angustia y desesperación; al instante pronto casi todos estaban con la cabeza a un lado, el cuello doblado, parecía un dormitorio de cuadra de cuartel rodante en miniatura.
De pronto una voz chillante nos despertó pasajes en al mano con sencillo, a dos soles…queeeé?. Yo pago un sol cincuenta, no! el pasaje cuesta ahora dos soles… estas loco yo viajo todos los días dijo Vicentino, de inmediato sin ninguna consideración respondió el cobra-dor no seas conchudo sabes que ha subido el pasaje y no quieres pagar, le enrostró este muchachito que sabe Dios de que pandilla habrá salido.
Empezaban a despertarse uno a uno los pasajeros, tal vez estuvieron soñando que era bus cama y ha quemarse el hígado, sin darnos cuenta real el chofer vocingleró Alipio!... paradero final.
Baja, baja Vicenta, luego corrieron muchos vecinos y por el lado derecho avanzaron presurosos por el puente en tanto… después de un silencio… ¡oye! Vicentino así estamos en Villa! Quien controla para que las COMBIS tengan una ruta segura y directa que nos haga llegar a Villa?, por qué estos desgraciados nos dejan en donde se les viene en gana?, de seguro que de aquí sólo llevan hasta la cuaves…cierto un minuto mas y … cuaves, cuaves, cuaves! … habla! A donde vas al cerro… no, no, no, cuaves!, cuaves!… se quedaron un ratito más, ¿Qué hacen los policías que no controlan que lo choferes cumplan su ruta a la que se comprometieron y le asignaron… pero quien le dijo o quien les consciente toda ésta barbaridad… mira Vicentino con tres cincuenta voy a llegar a mi casa… ¡esto es el colmo!... dime Vicentino que cosa hacen nuestras autoridades de Villa para defendernos de tanto abuso de estos ignorantes choferes que parece que no tuvieran sangre en la cara? ¿Creo qué no tenemos alcalde, no dice nada, ni hace nada, me han dicho que se la pasa viajando… oye! Vicentino contigo estoy hablando y parece que no me escuchas… ¡claro que te estoy oyendo, pero Vicentina eso es lo que tenemos en Villa Un alcalde que no se que diablos hace…y… cerro! Cerro! Oye que suerte ahora llegamos rápido, ¿Qué rápido, rápido! Ya son las ocho de a noche… subimos… y otra vez la voz…gritonezca, la voz clásica… un sol veinte al cerro por si acaso! Sube! Sube! Avanzó la combi, por el costado del hospital de la Solidaridad, sorteando el óvalo de la primero de mayo hasta la paradita, que bonito…ya estamos en Villa, Baja av. El sol, por si acaso doblo a la derecha, y otra vez el samaqueo el tránsito esta interrumpido por las calles de arena hasta la chanchería, ¡esto es una barrada! Pues estaba lloviendo finamente… pero Vicentino se sintió adolorido y comenzó a quejarse de su columna… oye! Loco maneja despacio… ¿qué quieres que haga? Si así tiene las pistas tú alcalde…¡yo no voté por un incapaz!.. en esa pequeña discusión… de pronto entre y uno y mil otros samacones Vicenta!, Vicenta! Estamos llegando al cerro, baja!
Hasta mañana.
Antonio Cerna Reyes.
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